Singles con hijos Zanzíbar

Zanzíbar es el destino perfecto para familias monoparentales que buscan algo más que unas vacaciones. Playas de arena blanca, aguas turquesas y experiencias diseñadas para compartir juntos, sin prisas y sin preocupaciones. Aquí, cada día combina aventura, descanso y conexión real con tus hijos: desde descubrir el fondo marino hasta pasear por la historia de Stone Town. Un viaje pensado para vosotros, donde no solo descansáis… fortalecéis vuestro vínculo y creáis recuerdos que os acompañarán siempre

Precio orientativo por familia:
3734 €

Viajar a Zanzíbar en verano no es solo cambiar de destino… es cambiar el ritmo de vida. Es dejar atrás las prisas y regalaros algo que pocas veces tenemos de verdad: tiempo de calidad juntos, sin interrupciones. Aquí, todo invita a parar, a mirar, a sentir. Zanzíbar es ese rincón del mundo donde las familias monoparentales encontráis mucho más que descanso. Encontráis conexión. Con vuestro hijo, con otras familias que están en la misma etapa que vosotros, y también con una forma de viajar mucho más auténtica. Este programa está pensado para que no tengáis que preocuparos por nada, solo por disfrutar. Porque cuando todo fluye, el viaje se convierte en algo realmente especial.

Durante los meses de verano, la isla os recibe con un clima perfecto: días cálidos, cielos despejados y ese mar turquesa que parece sacado de una postal. Pero lo verdaderamente importante no es solo lo que se ve, sino lo que se vive. Para los niños y adolescentes, cada jornada es una aventura distinta. No es el típico viaje en el que observan… aquí participan, descubren, se emocionan. Desde nadar entre peces de colores hasta subirse a una barca y sentir que están explorando un mundo nuevo. Y vosotros lo vivís a su lado. Para vosotros, como padres o madres, este viaje tiene otro significado. Es desconectar de todo lo que pesa en el día a día y reconectar con lo que de verdad importa. Compartir risas, conversaciones sin prisas, momentos que no necesitan móvil ni distracciones. Además, viajar rodeados de otras familias monoparentales crea un ambiente cercano, natural, donde os sentís cómodos desde el primer momento.

La experiencia va mucho más allá de la playa. Recorrer Stone Town es sumergirse en una mezcla de culturas, historia y vida local. Sus calles, sus mercados, sus aromas… todo despierta curiosidad. Probar su gastronomía, hablar con la gente, dejarse llevar sin mapa… convierte el viaje en algo enriquecedor tanto para vosotros como para vuestros hijos. Los alojamientos están pensados para que os sintáis cómodos, sin complicaciones. Todo está organizado con mimo, cuidando cada detalle, para que vuestra única preocupación sea disfrutar. Porque sabemos que cuando viajáis solos con vuestros hijos, lo que buscáis no es solo comodidad… es tranquilidad. Zanzíbar no es un viaje cualquiera. Es de esos que marcan. De los que se recuerdan con una sonrisa meses después. De los que fortalecen el vínculo y os dejan historias que contar durante años.

Con viajarconpeques, este destino se transforma en una experiencia diseñada para vosotros. Un viaje que os une, os sorprende y os regala algo que no se compra: recuerdos que se quedan para siempre. Si estáis buscando unas vacaciones monoparentales diferentes, emocionantes y de verdad especiales… este viaje es vuestro próximo gran recuerdo.

Ventajas de Nuestras Vacaciones para Familias Monoparentales

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Viajar a Zanzíbar entre junio y agosto es elegir el momento perfecto para vivir la isla en su mejor versión. Es cuando todo acompaña: temperaturas suaves, cielos despejados y esa brisa constante que hace que cada día resulte agradable. Un clima pensado para disfrutar sin prisas, sin sobresaltos, y con la tranquilidad de saber que cada plan va a salir bien. Justo lo que buscáis cuando viajáis solos con vuestros hijos. Aquí, el tiempo cambia de ritmo. Las jornadas se alargan entre paseos junto al mar, chapuzones interminables y momentos compartidos que no necesitan nada más. Las playas son, sin duda, uno de los grandes escenarios de este viaje. Extensiones de arena blanca y fina donde los niños juegan, exploran y se sienten libres, mientras vosotros desconectáis de verdad.

En zonas como Nungwi o Kendwa, el mar se muestra tranquilo, casi como una piscina natural. Es el entorno perfecto para que os animéis a descubrir juntos lo que esconde bajo el agua: peces de colores, arrecifes y esa sensación de estar viviendo algo completamente distinto. No es solo una actividad, es una experiencia que compartís y que se queda grabada. Pero Zanzíbar no es solo playa. Es también cultura, historia y descubrimiento. Perderos por Stone Town es como entrar en otro mundo. Calles estrechas, mercados llenos de vida, puertas talladas con siglos de historia… todo despierta la curiosidad de los niños y les invita a aprender sin darse cuenta. Aquí cada rincón cuenta algo, y vosotros lo descubrís juntos. La naturaleza también tiene su propio protagonismo. En la Reserva Forestal Jozani Chwaka Bay podréis ver de cerca a los monos colobos rojos, una especie única que sorprende y emociona. Y si os gusta el mar, la Reserva Marina de Mnemba os espera con aguas cristalinas y una vida marina que parece sacada de un documental. Son experiencias que no solo entretienen, sino que enseñan y conectan.

Además, la isla guarda una riqueza cultural que se respira en cada detalle. Lugares como el Mercado de Darajani o el Palacio de Maruhubi os acercan a una mezcla fascinante de culturas africanas, árabes y europeas. Todo ello acompañado por la cercanía de su gente, que hace que desde el primer día os sintáis cómodos, bienvenidos. Zanzíbar es uno de esos destinos que encajan a la perfección con lo que buscáis como familia monoparental: seguridad, experiencias compartidas y momentos que realmente importan. No es solo un viaje para descansar… es una oportunidad para descubrir, aprender y, sobre todo, reforzar ese vínculo tan especial que os une. Con viajarconpeques, este destino se transforma en mucho más que unas vacaciones. Se convierte en una historia que viviréis juntos… y que recordaréis toda la vi

Día 1: Primer contacto con el paraíso… y una emoción que no se olvida 

La llegada a Zanzíbar marca el inicio de algo muy especial. Desde el primer trayecto hacia Kendwa, ya empezáis a sentir que este viaje no es como los demás. El ritmo cambia, el ambiente os envuelve… y todo invita a soltar. Tras un almuerzo frente al mar, con sabores frescos y tropicales, llega ese primer momento de conexión: pies en la arena, risas compartidas y la sensación de estar exactamente donde queríais estar. Los niños empiezan a explorar, a descubrir, a sentirse parte de esta aventura. Para quienes queráis ir un paso más allá, la tarde guarda sorpresas: pasear por Nungwi, descubrir la vida marina desde un bote o simplemente dejaros llevar.

Y entonces llega el momento que lo cambia todo: volar sobre el océano. El parasailing no es solo una actividad, es una experiencia que se vive con el corazón acelerado y una sonrisa imposible de borrar. Ver la isla desde el cielo, compartir esa emoción… es el inicio perfecto.

Día 2: Un viaje dentro del viaje

Hoy no solo recorréis un lugar… lo entendéis, lo sentís. Stone Town os abre sus puertas con historia, cultura y vida en cada rincón. Calles con alma, edificios que cuentan historias y espacios como el Fuerte Viejo o el Palacio del Sultán que os transportan a otra época. Todo se vuelve más interesante cuando lo vivís juntos, cuando las preguntas de vuestros hijos se convierten en conversaciones que no surgen en el día a día. El paso por el Mercado de Darajani despierta los sentidos. Colores, olores, sonidos… todo es nuevo, todo impacta. Y de repente, algo inesperado conecta especialmente con los más jóvenes: la historia de Freddie Mercury. Un detalle que convierte el día en algo aún más memorable.

Día 3: La naturaleza en estado puro

Hoy os adentráis en un escenario completamente distinto. La Bosque de Jozani os recibe con su silencio, su vida y su magia. Caminar entre sus senderos no es solo pasear, es observar, aprender y sorprenderse. Los monos colobos rojos aparecen casi sin avisar, generando ese momento de emoción que los niños no olvidan. Es un día más tranquilo, pero profundamente especial. De esos que conectan, que enseñan y que dejan huella sin necesidad de grandes estímulos.

Día 4: El océano como escenario de aventura

Hoy el protagonista es el mar. La salida hacia el Atolón de Mnemba ya es toda una experiencia. Al llegar, todo cobra sentido: aguas transparentes, vida marina vibrante y esa sensación de estar dentro de un documental. Hacer snorkel aquí no es una actividad más, es uno de esos momentos que definen el viaje. Los niños se sumergen, descubren, se emocionan… y vosotros lo vivís con ellos. Y si la suerte acompaña, los delfines aparecen. Y ese instante… se queda para siempre.

Día 5: Entre historia y un paraíso escondido

La jornada comienza con una visita que mezcla historia y curiosidad: la Isla de la Prisión. Pero lo que realmente conquista a los niños llega después… las tortugas gigantes. El contraste llega con Nakupenda, un lugar que parece irreal. Arena blanca rodeada de agua infinita. Aquí no hay prisas, no hay ruido… solo vosotros, el mar y el momento. Es uno de esos días en los que no pasa nada… y pasa todo.

Día 6: La Zanzíbar más auténtica

Hoy descubrís una parte menos turística, más real. La isla de Tumbatu os muestra cómo es la vida local, sin filtros. Caminar entre ruinas, baobabs y tradiciones os permite ver otra cara del destino. Es una experiencia que va más allá de lo visual, que invita a entender. Y después, el descanso. Porque este viaje también sabe cuándo parar.

Día 7: Sabores, cultura y un lugar inolvidable

El día empieza en la Cueva de Kuza, un lugar mágico donde el agua y la roca crean un entorno único. Después, la isla os revela uno de sus mayores tesoros: las especias. Descubrir sus aromas, tocarlas, probarlas… convierte el aprendizaje en experiencia. La clase de cocina es uno de esos momentos que unen, donde reís, aprendéis y compartís algo diferente. Y el cierre del día no podría ser más especial: comer en The Rock, un lugar único en medio del océano. No es solo un restaurante, es un recuerdo.

Día 8: Tiempo para vosotros

Después de tantos momentos intensos, llega el equilibrio. Paje es el lugar perfecto para parar. Aquí decidís el ritmo. Descansar, pasear, probar algo nuevo o simplemente no hacer nada. Porque también se trata de eso. Es un día para asimilar todo lo vivido… y seguir disfrutando.

Día 9: El viaje que no termina

El último día llega sin avisar. Un último paseo, una última mirada al mar… y la sensación de que algo ha cambiado. Os vais con mucho más que fotos. Os lleváis momentos, aprendizajes y una conexión que se ha fortalecido sin daros cuenta. Porque este viaje no se queda en Zanzíbar… se queda con vosotros.

En viajarconpeques entendemos algo esencial: cuando viajáis solos con vuestros hijos, no buscáis solo un destino… buscáis tranquilidad, confianza y la certeza de que todo va a salir bien. Por eso, hay algo que marca la diferencia desde el primer instante: las personas que os acompañan.

Nuestros monitores no están ahí únicamente para organizar o coordinar. Están para sostener el viaje desde dentro. Son profesionales con experiencia, sí, pero sobre todo con una sensibilidad especial para entender lo que necesitáis como familia monoparental. Saben cuándo intervenir, cuándo dejaros vuestro espacio y cómo hacer que cada niño se sienta integrado desde el primer día.

Durante el viaje, se convierten en ese apoyo silencioso que lo cambia todo. Mientras los niños se divierten, participan y crean vínculos con otros compañeros, vosotros podéis relajaros de verdad. Sin preocupaciones, sin esa sensación de tener que estar en todo. Porque sabéis que hay alguien pendiente, cuidando cada detalle.

 

Monitores exclusivos de Viajesmonoparentales acompañando a familias monoparentales en un viaje verano Actividades al aire libre, diversión, seguridad y experiencias inolvidables para padres e hijos

 

Ellos son quienes transforman un grupo en algo más. Proponen juegos, generan dinámicas, conectan familias que llegan sin conocerse y, sin daros cuenta, crean ese ambiente cercano en el que todo fluye. Los niños hacen amigos, se sienten parte de algo especial… y vosotros también. Si alguna vez os habéis preguntado cómo sería viajar solos con vuestro hijo sin sentiros realmente solos, aquí tenéis la respuesta. Porque desde el primer día, el grupo se convierte en una pequeña comunidad donde compartir, reír y disfrutar juntos. En viajarconpeques no solo organizamos viajes. Creamos experiencias donde os sentís acompañados, cuidados y libres para disfrutar. Y gran parte de esa magia nace gracias a quienes están a vuestro lado en cada momento. Porque cuando el acompañamiento es real… el viaje se convierte en un recuerdo que se queda para siempre.

 

 

Zanzíbar no es solo un destino, es ese lugar donde todo cambia en cuanto llegáis. Donde el tiempo se detiene, las preocupaciones desaparecen y lo único importante es lo que estáis viviendo juntos. Aquí, cada día comienza con el sonido del mar y termina con una sensación difícil de explicar: la de haber compartido algo único. Sus playas de arena blanca y aguas turquesas no son solo bonitas, son el escenario perfecto para que vuestros hijos descubran, jueguen y se emocionen… mientras vosotros disfrutáis de verles felices.

Vacaciones en Zanzíbar no son solo sol y playa… son ese tiempo que normalmente falta, ese que de verdad se vive. Sin horarios, sin distracciones, solo vosotros compartiendo momentos que se quedan. Aquí todo invita a disfrutar de otra manera. Playas de arena blanca donde los niños corren sin límites, aguas cristalinas que os llaman a entrar juntos y descubrir lo que esconden. Espacios como Kendwa se convierten en vuestro refugio diario: tranquilos, seguros y perfectos para dejaros llevar. Porque este viaje no va solo de descansar… va de conectar, de mirar a vuestro hijo y saber que este momento no se repite. Y eso, es lo que realmente convierte estas vacaciones en algo inolvidable.

Explorar Zanzíbar es adentrarse en un destino que despierta todos los sentidos. No es solo un viaje, es una experiencia que combina historia, naturaleza y momentos que se viven intensamente en familia. Recorrer Stone Town, declarado Patrimonio de la Humanidad, es viajar en el tiempo. Sus calles, sus puertas talladas y su ambiente vibrante hacen que cada paso sea un descubrimiento que vuestros hijos vivirán con curiosidad y emoción. Bajo el agua, el espectáculo continúa. Lugares como el Atolón de Mnemba os invitan a sumergiros en un mundo lleno de color, donde peces tropicales y arrecifes de coral convierten cada inmersión en una pequeña aventura compartida. Y cuando llega el momento de parar, las playas turquesas lo envuelven todo. Espacios abiertos, tranquilos y perfectos para disfrutar sin prisas, donde cada instante suma y cada recuerdo se construye juntos.

Hotel SBH Kilindini Resort 5*

Alojaros en el SBH Kilindini Resort es dar un paso más allá en vuestro viaje a Zanzíbar. No es solo un hotel, es ese lugar donde todo está pensado para que viajéis tranquilos, cómodos y disfrutando de verdad con vuestros hijos. Desde el primer momento, el entorno os envuelve: jardines tropicales, vistas al océano y esa sensación constante de estar en un auténtico paraíso. Su ubicación, a pocos pasos de la playa, hace que cada día comience y termine con el mar como protagonista. Las habitaciones están diseñadas para vuestro descanso. Espacios amplios, acogedores y con vistas que invitan a parar. Aquí no hay prisas, solo ese equilibrio perfecto entre comodidad y desconexión que tanto se valora cuando viajáis solos con vuestros hijos.

Uno de los grandes diferenciales del resort es cómo cuida a los más pequeños. El club infantil se convierte en su lugar favorito: juegos, actividades, nuevos amigos… todo en un entorno seguro donde se sienten parte de algo especial. Y mientras ellos disfrutan, vosotros tenéis algo aún más valioso: tiempo para vosotros. Podéis relajaros en la piscina, desconectar en el spa o simplemente tumbaros frente al mar sabiendo que todo está bajo control. Esa tranquilidad es la que transforma la experiencia. Además, el hotel abre la puerta a seguir descubriendo la isla. Desde actividades como snorkel o paseos por la costa, hasta excursiones a lugares imprescindibles como Stone Town, donde la historia y la cultura completan el viaje.

El SBH Kilindini Resort reúne todo lo que buscáis en unas vacaciones monoparentales: comodidad, seguridad, entretenimiento y momentos compartidos que realmente importan. Porque cuando el alojamiento acompaña… el viaje se disfruta el doble.

Para vosotros, que viajáis solos con vuestros hijos, elegir bien el alojamiento lo cambia todo. Y el SBH Kilindini Resort está pensado precisamente para eso: para que desde el primer momento os sintáis cómodos, cuidados y en un entorno donde todo fluye. Aquí no sois un huésped más. El equipo del hotel entiende lo que significa viajar en familia monoparental y se anticipa a lo que necesitáis. Siempre hay una sonrisa, una solución rápida y esa cercanía que os hace relajaros desde el primer día. Porque cuando os sentís tranquilos, el viaje se disfruta de otra manera.

El ambiente es cercano, natural, sin artificios. Los niños encuentran su espacio casi sin darse cuenta, especialmente en el club infantil, donde cada actividad está pensada para que se diviertan, socialicen y vivan su propia experiencia dentro del viaje. Mientras tanto, vosotros podéis parar, respirar y dedicaros ese tiempo que pocas veces tenéis. La gastronomía es otro de los momentos que se disfrutan en familia. En sus restaurantes, cada comida se convierte en una pausa agradable del día. Sabores locales que os acercan a la esencia de Zanzíbar, combinados con opciones internacionales que se adaptan a todos, incluso a los más pequeños. Son esos momentos tranquilos en la mesa, hablando de lo vivido, los que terminan construyendo recuerdos. Más allá del hotel, cada día abre la puerta a nuevas experiencias. Desde mañanas de playa sin prisas hasta excursiones a lugares como Stone Town o entornos naturales que sorprenden. Todo suma, todo aporta, todo conecta.

El SBH Kilindini Resort no es solo el lugar donde dormís. Es el espacio donde descansáis, donde compartís, donde os reencontráis como familia. Porque al final, no se trata solo de viajar… se trata de vivir algo juntos que recordaréis siempre.

Hotel SBH Kilindini Resort 5* - TI
Fecha 1ad+1niño 1ad+2niños
06 de julio 3.734€ 4.911€
13 de julio 3.734€ 4.911€
20 de julio 3.841€ 5.018€
27 de julio 3.948€ 5.339€
03 de agosto 4.269€ 5.767€
10 de agosto 4.269€ 5.767€
17 de agosto 4.269€ 5.767€
24 de agosto 4.269€ 5.767€
31 de agosto 3.841€ 5.125€
Gastos de cancelación
En el momento de la reserva, 65€
de 30 a 11 días antes de la salida, 40% gastos
de 10 a 8 días antes de la salida, 50% gastos
7 días antes la salida de la salida, 100% gastos
Contacta con nosotros
Esta gran experiencia incluye:
Magia en Zanzíbar, refugio tropical
Vuelo directo desde Madrid
Equipaje incluido: facturado 23kgs + 10kgs equipaje de mano
Tasas aéreas y suplementos
Traslados entrada y salida 
7 noches de alojamiento
Hotel SBH Kilindini Resort 5*
Régimen de todo incluido
Seguro de viaje
Experiencia #Viajarconpeques
Horarios de los vuelos
19:45 (MAD) - 05:45 +1 (ZNZ)
08:10 (ZNZ) - 15:50 (MAD)
Te interesará saber...
Puedes añadir a tu reserva los siguientes servicios por tan solo 100€ por persona: Asignación de asientos, facturación en mostrador y embarque preferente, 2 bebidas alcohólicas (cerveza o vino) y refrescos ilimitados a disfrutar durante las comidas y set comfort  a bordo
El precio puede variar según disponibilidad en el momento de la reserva
Se considera niño 2-11 años
Tasas gubernamentales a abonar directamente en el hotel: 5 usd por persona/noche (importe sujeto a cambio sin previo aviso)
DOCUMENTACIÓN: Pasaporte con validez mínima de 6 meses desde la fecha de entrada al país y al menos 3 páginas en blanco. Se requiere visado a tramitar online a través de la página: https://visa.immigration.go.tz/. (Coste 50 USD no incluidos en el precio del viaje). DOCUMENTOS NECESARIOS PARA LA TRAMITACIÓN DEL VISADO: - Tramitar con antelación, ya que puede tardar unos 10 días laborables. - Pasaporte en vigor validez mínima 6 meses. - Una foto tipo carnet escaneada. - Justificante de billete de vuelta. - Indicar nombre de hotel reservado en Zanzíbar.
SEGURO MÉDICO OBLIGATORIO: Todos los pasajeros llegando a Zanzíbar a partir del 1 de octubre de 2024 tendrán que adquirir obligatoriamente un seguro de viaje específico con la Zanzibar Insurance Corporation, el cual tiene un coste de 44 USD por persona (menores de 2 años: Gratis, de 3 a 17 años: descuento 50%, grupos a partir de 10 personas: descuento 10%). Este seguro debe contratarse on line a través del siguiente link visitzanzibar.go.tz. Este seguro es independiente de cualquier otro seguro personal y cubre, entre otras cosas, la repatriación, los gastos médicos, los daños al equipaje, etc. Una vez suscrito el seguro en línea, los visitantes recibirán un código QR que deberán presentar a su llegada a Zanzíbar. La no presentación del código QR a la llegada a Zanzíbar puede dar lugar a la denegación de entrada por parte de las autoridades locales.

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