Gran Verano Adolescente
Un verano diferente os espera en el Mar Menor, donde la aventura se mezcla con la conexión entre vosotros. Kayak, rafting, playa y nuevas amistades en un entorno seguro y lleno de vida. Un viaje pensado para que vuestros hijos disfruten como nunca… y vosotros también.
Veraneo de Adolescentes: una experiencia que conecta, emociona y deja huella Imagina unos días donde no tenéis que preocuparos por nada, donde cada jornada está pensada para sorprenderos, activaros y, sobre todo, acercaros más. Un programa diseñado para vosotros, que viajáis en familia monoparental, donde los adolescentes encuentran su espacio, su ritmo… y nuevas amistades que marcan. Este viaje no es solo un destino, es una vivencia compartida. Desde el primer momento sentiréis que formáis parte de algo especial: un grupo de familias como la vuestra, con ganas de desconectar, reír y vivir experiencias diferentes. Aquí, el aburrimiento simplemente no existe.
El alojamiento, cuidadosamente seleccionado, se encuentra en un entorno privilegiado que invita a disfrutar tanto del descanso como de la aventura. Y es que cada día está lleno de planes pensados para que vuestros hijos se diviertan, se reten y se sientan libres… mientras vosotros también disfrutáis, desconectáis y os regaláis tiempo de calidad. Detrás de todo esto, hay un equipo experto en turismo activo que cuida cada detalle para que solo tengáis que hacer una cosa: vivir el momento. Porque sabemos lo importante que es para vosotros aprovechar cada instante juntos.
En #Viajarconpeques, creemos que viajar en familia monoparental no es solo hacer las maletas… es crear recuerdos que fortalecen vínculos, es ver cómo vuestros hijos crecen a través de experiencias reales, es compartir risas que se convierten en historias para toda la vida. Este verano puede ser diferente. Más intenso. Más vuestro. ¿Os venís a vivirlo?
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Programa I Love Summer 2026: donde vuestro verano cambia para siempre
Día 1: El momento en el que todo empieza
El viaje arranca con esa mezcla de nervios y emoción que solo sentís cuando sabéis que algo grande está por venir. Llegáis al hotel, os instaláis y, casi sin daros cuenta, ya estáis rodeados de familias como la vuestra, con adolescentes que empiezan a mirarse… y a conectar. Por la tarde, el mar os da la bienvenida. Primer baño, primeras risas, primeros juegos en la arena organizados por el equipo. Y entonces ocurre algo importante: se rompe el hielo.
Mientras vosotros brindáis en un ambiente relajado, ellos comienzan a crear sus propias historias. Nuevos amigos, primeras complicidades… el verano ya ha empezado, y se siente.
Día 2: Libertad, risas y adrenalina
Hoy vuestros hijos despiertan con ganas. Se nota. Hay energía, hay grupo, hay emoción. La mañana arranca sobre el agua, deslizándose entre kayak, paddle surf y vela. No es solo una actividad, es esa sensación de libertad que tanto buscan a su edad. Ríen, se retan, se ayudan… y crecen. Por la tarde, todo se vuelve aún más divertido. Juegos sobre el agua, caídas, carcajadas sin parar. Y cuando pensáis que el día termina… llega el reto nocturno.
Un desafío creativo que transforma la noche en recuerdos que quedarán guardados para siempre. Porque aquí, cada momento cuenta.
Día 3: Compartir lo que no se olvida
Hoy salís del mar para descubrir otro tipo de aventura. El interior os sorprende. El rafting se convierte en una experiencia que une. No es solo bajar un río, es remar juntos, coordinarse, reírse cuando el agua salpica… y mirar a vuestro hijo y pensar: “esto lo estamos viviendo juntos”. Entre paisajes naturales y paradas para refrescaros, el día fluye sin prisa. Después, descanso, calma… y esa libertad que tienen ellos para elegir: piscina, playa o simplemente seguir compartiendo con su grupo.
La noche se vuelve tranquila, de conversaciones, de helados, de momentos que no necesitan filtros.
Día 4: Un lugar que parece irreal
Hoy descubrís uno de esos rincones que no se olvidan. Un paraíso natural donde todo se detiene. Playas salvajes, agua transparente, silencio… un escenario perfecto para desconectar del mundo y reconectar entre vosotros. Aquí no hay prisas, solo momentos. Por la tarde, la diversión vuelve en equipo. Juegos, risas, pequeñas competiciones que refuerzan lo más importante: sentirse parte de algo. Y cuando cae la noche, la música lo envuelve todo. Energía, alegría y esa sensación de estar viviendo algo único.
Día 5: El día que todos esperan
Hoy es pura emoción. De esas que no se explican, se viven. Toboganes, agua, adrenalina… un parque donde vuestros hijos vuelven a ser niños sin darse cuenta. Gritan, ríen, repiten una y otra vez. Y vosotros, les miráis disfrutando como nunca. El día pasa rápido, pero deja huella. Porque no es solo diversión, es felicidad compartida.
Y por la noche… llega el momento más especial. La despedida. Música, risas, recuerdos, miradas que dicen “ojalá esto no termine”.
Día 6: No es un adiós
El último día siempre llega… pero aquí se vive diferente. Desayunáis con calma mientras intercambian contactos, promesas de volver a verse, fotos que ya forman parte de su historia. Y entonces lo entendéis: no solo habéis viajado. Habéis creado algo que va más allá.
En #Viajarconpeques, sabemos que estos viajes no son solo vacaciones. Son experiencias que unen, que transforman, que se quedan.
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Imaginad una laguna infinita de aguas tranquilas, cálidas y poco profundas, donde todo invita a relajaros… y a disfrutar sin preocupaciones. Aquí no hay olas fuertes ni prisas, solo un entorno seguro donde vuestros hijos pueden moverse con libertad mientras vosotros desconectáis de verdad. Conectado al Mediterráneo por sus conocidas golas, este rincón único se ha convertido en uno de los escenarios favoritos para quienes buscan algo más que playa. Porque además de su calma, ofrece la combinación perfecta entre descanso y aventura: deportes acuáticos, actividades en grupo y esa sensación constante de estar viviendo el verano como se merece.
En sus orillas, Los Alcázares os recibe con kilómetros de costa pensados para disfrutar sin límites. Paseos junto al mar, tardes que se alargan entre risas y cinco playas que invitan a parar el tiempo. Y si hay un lugar que lo resume todo, es la Playa de Los Narejos. Arena amplia, ambiente animado, palmeras acompañando cada paso… un espacio donde cada detalle está cuidado para que os sintáis cómodos desde el primer momento. Aquí, el mar es un aliado: tranquilo, accesible y perfecto para que los adolescentes se diviertan practicando actividades acuáticas mientras crean recuerdos que no se olvidan.
Este no es solo un destino de verano. Es el escenario donde vuestros hijos conectan, donde vosotros respiráis, y donde juntos vivís algo que va mucho más allá de unas vacaciones. Porque cuando el lugar acompaña… todo fluye diferente

Hay algo que marca la diferencia entre un viaje bonito… y un viaje que no olvidaréis jamás. Y no es solo el destino. Son las personas que están ahí, acompañándoos en cada momento. En #Viajarconpeques entendemos que viajar en familia monoparental no es como cualquier otro viaje. Aquí buscáis tranquilidad, confianza y la seguridad de que vuestros hijos están bien… mientras vosotros también podéis soltar, respirar y disfrutar. Por eso, desde el primer día, hay alguien que lo cambia todo: nuestros monitores. No están solo para organizar actividades. Están para cuidar, para observar, para anticiparse. Son quienes detectan una sonrisa tímida y la convierten en una amistad. Quienes animan, integran y hacen que cada adolescente encuentre su lugar sin esfuerzo.
Mientras ellos se divierten, vosotros sentís algo muy valioso: calma. Porque sabéis que hay un equipo pendiente de cada detalle, creando dinámicas que conectan, proponiendo planes que ilusionan y transformando un grupo de desconocidos en algo mucho más grande… una pequeña familia que se elige sin darse cuenta. Y si os preguntáis si vais a estar solos… la respuesta es clara: nunca.
Compartiréis este viaje con otras familias como la vuestra. Personas que entienden vuestra forma de viajar, vuestra realidad, vuestras ganas de vivir algo diferente. Y en ese entorno, todo fluye de forma natural: conversaciones, risas, complicidad. Nuestros monitores son ese hilo invisible que une cada momento. Los que consiguen que vuestros hijos se suelten, que se sientan parte de algo, que vivan experiencias que les marcan. Y vosotros… podéis volver a disfrutar sin preocupaciones, sabiendo que estáis en buenas manos.
Porque cuando os sentís acompañados de verdad, el viaje cambia por completo.
Y entonces sí… se convierte en un recuerdo que permanece.
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