El Portús Singles con Hijos:
El Portús es ese rincón del Mediterráneo donde todo fluye sin esfuerzo. Playas tranquilas, naturaleza protegida y acceso directo al mar crean el escenario perfecto para disfrutar con vuestros hijos sin prisas ni desplazamientos. Un destino ideal para desconectar, compartir y vivir unas vacaciones monoparentales cómodas, seguras y llenas de momentos que recordaréis siempre.
Imaginad despertar con el sonido del mar, rodeados de naturaleza salvaje, con vuestros hijos descubriendo cada rincón como si fuese una pequeña aventura. Así empieza una experiencia pensada para vosotros, para esas familias que viajáis solos con vuestros peques y buscáis algo más que unas simples vacaciones. En este enclave privilegiado del Mediterráneo, rodeado de espacios naturales protegidos como la Sierra de la Muela o Cabo Tiñoso, os espera un entorno donde desconectar del ritmo diario y volver a lo realmente importante: compartir tiempo de calidad con vuestros hijos.
Desde viajarconpeques, hemos diseñado el programa ¡Viva el Portús!, una propuesta pensada al detalle para que no tengáis que preocuparos por nada… salvo por disfrutar. Una estancia de siete días en bungalow totalmente equipado, donde la comodidad y la libertad se combinan para adaptarse a vuestro estilo de viaje. Pero lo que realmente marca la diferencia no es solo el lugar… es cómo se vive. Durante toda la semana, podréis formar parte de un completo programa de actividades pensadas tanto para niños como para adultos, con monitores especializados que entienden perfectamente la dinámica de las familias monoparentales. Aquí no solo venís de vacaciones… os integráis, conectáis y compartís con otras familias que están viviendo lo mismo que vosotros. Si buscáis un extra de comodidad, tenéis disponible la opción de media pensión, ideal para olvidaros de cocinar y centraros en lo que de verdad importa. Además, el propio camping cuenta con restaurantes de cocina mediterránea y supermercado, facilitando vuestro día a día sin renunciar a la flexibilidad.



Itinerario · ¡Viva el Portús! Vacaciones monoparentales en el Mediterráneo para compartir, desconectar y vivir algo diferente
Día 1 · Llegáis… y empieza algo más que un viaje
A partir del mediodía, El Portús os abre las puertas de una semana que no se parece a las demás. Poco a poco vais llegando, con esa mezcla de ilusión y curiosidad, mientras el equipo de viajarconpeques os recibe y os acompaña hasta vuestro bungalow. Tras instalaros, el ambiente empieza a cambiar. Ya no sois desconocidos. En la reunión de bienvenida comenzáis a poner cara a otras familias como vosotros, creando desde el primer momento esa sensación de grupo que tanto marca este tipo de viajes monoparentales.
Por la tarde, el mar se convierte en el primer escenario compartido. Un paseo por la playa, juegos para los peques, conversaciones que fluyen sin esfuerzo… y vosotros empezando a soltar el ritmo del día a día. La noche trae el primer brindis, ese momento en el que todo arranca de verdad. Mientras los niños siguen disfrutando con actividades, vosotros empezáis a daros cuenta de que habéis acertado.
Día 2 · El Mediterráneo en primera persona
El día comienza con energía. Tras el desayuno, os reunís en la playa para vivir una de esas experiencias que se recuerdan: una ruta en kayak por la costa. No importa si es vuestra primera vez. Los monitores os guían en todo momento, y pronto estáis remando, riendo y disfrutando del mar desde dentro. Paradas para bañaros, paisajes que impresionan y esa sensación de libertad que solo se siente en el agua. La tarde cambia de ritmo. Piscina, juegos organizados para los niños y tiempo para vosotros: descansar, charlar o simplemente no hacer nada. Y cuando cae la noche… la playa se transforma. Luces suaves, música, algo fresco en la mano y el sonido del mar acompañando una velada que empieza a crear recuerdos.
Día 3 · Cartagena: un viaje dentro del viaje
Hoy salís del entorno natural para descubrir una ciudad que sorprende desde el primer paso: Cartagena. Calles con historia, plazas llenas de vida y un patrimonio que se respira en cada rincón. Acompañados por el monitor, recorréis su centro histórico hasta llegar a uno de sus grandes tesoros: el Teatro Romano. Pero no todo es cultura. También hay tiempo para disfrutar a vuestro aire. Comer tranquilamente, descubrir sabores locales o dejaros llevar por sus calles. De vuelta al camping, la energía sigue arriba. Una olimpiada en la playa reúne a todas las familias en juegos, risas y complicidad. La noche queda abierta. Porque a veces, lo mejor… es dejar que el momento fluya.
Día 4 · Risas sobre el agua y conexión en tierra
Volvéis al mar, pero esta vez de una forma diferente. El paddle surf pone a prueba vuestro equilibrio… y vuestro sentido del humor. Caídas, risas, intentos… y pequeños logros que se celebran juntos. Una actividad perfecta para compartir con vuestros hijos desde la diversión más natural. La tarde se llena de momentos sencillos pero valiosos. Una liga de petanca entre familias, conversaciones que ya no son tímidas y un ambiente que se siente cada vez más cercano. Cuando el sol cae, la playa vuelve a ser el punto de encuentro. Música, buen ambiente y esa sensación de estar exactamente donde queríais estar.
Día 5 · Entre historia y paisajes que impresionan
Hoy os espera uno de esos lugares que no se olvidan fácilmente: la batería de Castillitos, en Cabo Tiñoso. Un enclave sorprendente, casi de película, donde antiguos cañones y estructuras militares se mezclan con vistas espectaculares del Mediterráneo. Camináis, exploráis y os detenéis a mirar… porque el paisaje lo pide. La tarde vuelve a ser ligera. Piscina, juegos y tiempo compartido. Y por la noche… sorpresa. Los jóvenes se convierten en protagonistas con la creación de un pequeño corto. Risas, creatividad y recuerdos que se quedan.
Día 6 · Vosotros decidís cómo vivirlo
Este día es vuestro. Podéis explorar nuevos destinos como Mazarrón, Águilas o incluso acercaros a Murcia. O quizás preferís quedaros, disfrutar del camping, del mar o simplemente no hacer planes. Porque también de eso va este viaje: de tener libertad. Por la tarde, volvéis a reuniros todos. Una yincana pone a prueba vuestro ingenio, el trabajo en equipo y, sobre todo, las ganas de pasarlo bien. Y llega la última noche. La despedida. Música, emociones y ese sentimiento inevitable de “esto se ha pasado demasiado rápido”.
Día 7 · El final que en realidad es un comienzo
El último desayuno sabe diferente. Aún queda tiempo para un paseo junto al mar o un último baño. Momentos tranquilos, casi en silencio, donde empiezan a aparecer todos los recuerdos vividos durante la semana. Poco a poco, os despedís. Pero ya no sois los mismos que llegasteis. Os lleváis algo más que unas vacaciones en el Mediterráneo. Os lleváis conexiones, experiencias compartidas… y recuerdos que, seguramente, querréis repetir.

Un entorno que lo cambia todo: mar, calma y libertad para vosotros
Hay destinos que suman… y otros que lo facilitan todo. El Portús pertenece a ese segundo grupo. Aquí no tenéis que organizar grandes desplazamientos ni complicaros con planes imposibles. El mar forma parte de vuestro día desde el primer momento. A solo unos pasos del camping, os encontráis con varias playas que os permiten elegir cada día cómo queréis vivir vuestra experiencia. Para quienes viajáis solos con vuestros hijos, esto marca una diferencia enorme. Poder ir y venir andando, adaptaros al ritmo de los peques, decidir sin prisas… convierte estas vacaciones monoparentales en algo cómodo, seguro y mucho más disfrutable. Además, cada playa tiene su propia esencia. Y eso os permite alternar entre días tranquilos, momentos de conexión y planes más activos sin salir del entorno. Nada más salir del camping, os encontráis con una pequeña cala que parece pensada para empezar el viaje con calma.
La playa de la Morena es ese lugar donde todo resulta fácil. Aguas tranquilas, acceso directo y un entorno protegido que invita a quedarse. Perfecta para los primeros baños, para que los niños se sientan seguros y para que vosotros podáis relajaros desde el primer día. El fondo marino sorprende. Es ideal para hacer snorkel en familia y descubrir juntos pequeños detalles que convierten un baño en una experiencia. Además, su ambiente natural y respetuoso crea un espacio donde todo fluye sin tensiones. Un entorno donde convivir, compartir y sentirse cómodos forma parte del propio viaje. Si lo que buscáis es amplitud y libertad, este será vuestro sitio. La playa de la Rambla os permite disfrutar sin prisas, sin aglomeraciones y con espacio suficiente para que cada familia encuentre su propio rincón. Aquí los días se alargan casi sin daros cuenta.
Podéis tumbaros al sol, jugar con vuestros hijos en la orilla o simplemente dejar pasar el tiempo mientras el sonido del mar acompaña. Ese equilibrio entre tranquilidad y posibilidad de socializar, tan importante en los viajes monoparentales, se encuentra de forma natural en este entorno. Y luego está la playa del Portús. Diferente. Con alma. Ubicada junto al pequeño núcleo del mismo nombre, mantiene ese aire auténtico de los lugares que no han perdido su identidad. Aquí el Mediterráneo se vive de otra manera. Pasear por la zona, observar su historia ligada al mar y detenerse en los pequeños detalles convierte cada momento en algo especial. No es solo una playa… es un lugar para conectar.

Viajar solo con vuestros hijos es mucho más que organizar unas vacaciones. Es daros la oportunidad de compartir tiempo de verdad, de salir de la rutina y de crear recuerdos que, con el paso del tiempo, se convierten en lo más valioso. Por eso, en viajarconpeques entendemos que este tipo de viajes necesitan algo más que una buena planificación: necesitan cuidado, cercanía y un acompañamiento real en cada momento. Desde el primer día, la diferencia se siente. No llegáis como un grupo de desconocidos, sino como familias que, poco a poco, empiezan a conectar. Y gran parte de esa magia ocurre gracias al equipo de monitores especializados, que están presentes durante toda la experiencia no solo para coordinar, sino para acompañaros de verdad.
Ellos son quienes facilitan que todo fluya. Quienes consiguen que los niños se integren desde el primer momento, que hagan amigos casi sin darse cuenta y que vivan cada actividad como una pequeña aventura. Y al mismo tiempo, son quienes os permiten a vosotros relajaros, sabiendo que todo está bajo control, que hay alguien pendiente y que podéis disfrutar sin preocupaciones. A medida que pasan los días, empieza a suceder algo muy especial. Los peques ya tienen su grupo, sus juegos, sus complicidades. Y vosotros comenzáis también a compartir conversaciones, experiencias y momentos con otras madres y padres que están viviendo lo mismo que vosotros. Sin forzar, sin expectativas, simplemente ocurre. Ese equilibrio entre sentirse acompañado y, al mismo tiempo, tener vuestro propio espacio, es lo que hace que estas vacaciones monoparentales sean diferentes. Porque aquí no solo venís a un destino, venís a formar parte de una experiencia.
Al final del viaje, lo que os lleváis no es solo el recuerdo de los lugares o las actividades. Os lleváis la tranquilidad de haber disfrutado sin estrés, la conexión con vuestros hijos y la sensación de haber compartido algo auténtico. Porque cuando todo está bien cuidado, cuando hay un equipo que realmente entiende lo que necesitáis… el viaje deja de ser solo un viaje y se convierte en algo que queréis volver a vivir.
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